POSTEO 2C: El experimento de Solomon Asch
Los experimentos de conformidad con el grupo de Asch fueron una serie de experimentos realizados en 1951 que demostraron significativamente el poder de la conformidad en los grupos.
Los experimentadores, conducidos por Solomon Asch pidieron a unos estudiantes que participaran en una “prueba de visión”. En realidad todos los participantes del experimento excepto uno eran cómplices del experimentador y el experimento consistía realmente en ver cómo el estudiante restante reaccionaba frente al comportamiento de los cómplices. El objetivo explícito de la investigación era estudiar las condiciones que inducen a los individuos a permanecer independientes o a someterse a las presiones de grupo cuando estas son contrarias a la realidad.
Los participantes -el sujeto verdadero y los cómplices- estaban todos sentados en la sala de una clase en donde se les pidió que dijeran cuál era a su juicio la longitud de varias líneas dibujadas en una serie de exposiciones: se les preguntaba si una línea era más larga que otra, cuáles tenían la misma longitud, etc. Los cómplices habían sido preparados para dar respuestas incorrectas en los tests y determinar si ello influía en las respuestas del otro estudiante.
Resultados:
La conformidad social se refiere a la tendencia de un individuo a seguir las reglas o conductas implícitas del grupo al que pertenece. De este modo el individuo altera su opinión para adaptarse a las normas del grupo.
Las personas adoptan comportamientos de conformidad debido a las presiones sociales, porque tienen necesidad de adaptarse al grupo, de ser aceptadas. Por ello, mostrarán su acuerdo con las posiciones del grupo aun cuando no comparta dichas posiciones.
El clásico estudio de Asch (1951) muestra cómo las personas se ajustan a las presiones del grupo, dudando incluso de su propio juicio individual.
Asch encontró que el 76% de los participantes se conformaron al grupo señalando, al menos una vez la línea incorrecta: la que los cómplices habían identificado.
Los experimentos pusieron de manifiesto otras variables moderadoras. Así, la probabilidad de dar una respuesta incorrecta, pero conforme al grupo, era mayor en función del tamaño de este. Es decir, a mayor tamaño, más probabilidad de que el individuo de una respuesta de conformidad. Igualmente, es más elevada cuando las respuestas son públicas. Así, cuando se respondía privadamente (anotando en un papel la opción elegida) el grado de conformidad fue menor.
También encontraron que cuando estaba presente otra persona que disentía del grupo, la conformidad se reducía prácticamente a cero.
En las entrevistas posteriores a los ensayos, la mayoría de los sujetos informaron que realmente no creían en sus respuestas conformes; no obstante, habían expresado su acuerdo por el temor al ridículo o ser tildados como “peculiares”.
En algunos casos, afirmaron que llegaron a creer que las respuestas dadas por la mayoría eran correctas.
Conclusiones:
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